Bizcocho de nuez y escanda

Esta receta me la recomendó una amiga y lleva en mi repertorio particular más de 25 años, ¡que se dice pronto!. En aquel entonces no existían blogs de cocina ni siquiera el correo electrónico para pasárnoslas. Nos apañábamos igualmente y seguro que fue algo tan simple como:

-”¿Tienes el libro azul de Maria Luisa?. Busca el pan de nuez. Hazlo porque que está buenísimo.”

No he variado casi nada de la receta original, sólo le he cambiado el nombre porque me parece mas bizcocho que pan y actualizado un poco la explicación.
Tampoco es una receta que tenga nada especial, ni por preparación ni por innovación. Los ingredientes de lo mas habituales en reposteria: mantequilla, huevos, harina… pero es precisamente en su elección donde yo le doy una vuelta de tuerca mas.

En este punto, si has llegado a leer hasta aquí y no tienes mas interés que la receta en sí, te recomiendo que pases al final. Yo sigo con alguna que otra reflexión mas.

Hasta ahora no me había parado a pensar en la importancia de mis decisiones a la hora de elegir y comprar los ingredientes, ni en las implicaciones que ello conlleva. Simplemente compraba todos los productos en el supermercado, sin mirar nada más que cierta cualidad, comodidad o “calidad”.  

Por supuesto se puede hacer la receta igualmente con los ingredientes que se tengan a mano, comprados o no en supermercado. Saldrá bien igual y estará también rico. No pretendo que nadie embarque en mi propia cruzada personal ni convencer de lo contrario. Porque además hoy en día la decisión de hacer repostería en casa ya es un paso muy importante y -no lo vamos a negar- requiere tiempo y dedicación. Tampoco es fácil no sucumbir ante cualquier producto industrial y ultraprocesado ya listo para consumir.

Todo esto es muy personal y cada uno avanza o se queda donde considere oportuno buscando -o no- las propias motivaciones, bien sea por satisfacción, convicción o por querer hacer las cosas mas o menos bien.

Yo he querido dar un paso mas al tratar de conocer a las personas que con su trabajo y dedicación hacen posible que estos ingredientes lleguen a mi mesa. A penas logro entender todas las implicaciones que eso conlleva pero seguiré pensando en ello. De momento comienzo a valorar ciertas cosas y me va cambiando el chip, y mucho.

La mantequilla es la que  Yaiza elabora de forma artesanal con la leche de sus vacas. Los huevos son de las gallinas que Noelia que ella alimenta con productos ecológicos de su huerta. La harina es de escanda y la cosecha y muele Rubén en su molino.

Conocimiento, confianza, seguridad o incluso implicación emocional. Sea lo que sea, se produce el cambio y convierte una simple receta simple en algo único y especial. Al recuperar esta relación -tan perdida y distante- entre el productor y el consumidor aprecio mucho mas los ingredientes. Ahora lo que elaboro con ellos tiene un valor añadido, es mucho mas que el sabor y del buen resultado en la receta.

Puede parecer que me ha dado por algo utópico, nostálgico o bucólico. Que hoy en día no es posible o que no tienen ninguna importancia. Pero yo estoy convencida de que no es así porque además tengo la suerte de vivir en un lugar, Asturias, dónde aún es posible conocer el origen de muchos de los productos que consumimos. 

Creo que recuperar esta conexión productor-consumidor tiene unas consecuencias mucho mas profundas e importantes de lo que en un principio pueda parecer. Estoy decidida a seguir por este camino, voy a avanzar por ahí, intentaré descubrirlo y luego trataré de contarlo. De momento, van solo algunos datos y reflexiones sobre los ingredientes que protagonizan esta receta.

NUECES

Este humilde y sencillo ingrediente que me han hecho pensar y reflexionar porque ni eran de California ni venían peladas. Me las regalaron y solo por eso eso ya me obligó a apreciarlas.

Aún no sé porqué no valoraba las nueces de aquí y no me daba cuenta de lo que supone traerlas desde miles de Kilómetros de distancia. Algunas de las que he utilizado han viajado algo mas de lo necesario desde Soria a Cataluña para terminar en Asturias, pero esta vez el fin justifica los medios. También he hecho la receta con nueces asturianas, también regaladas. Son mas feas y pequeñas pero igual de ricas.

También tuve hacer un  esfuerzo al partirlas y eso me hizo ver la inmediatez y la comodidad que nos venden ya peladas y bolsitas listas para consumir.
La verdad es que me fastidió tener que pararme y ponerme a cascarlas, hice un auténtico ejercicio de autocontrol para no desistir en la labor. Había olvidado lo que era cascar nueces y por supuesto lo que supone comerlas así  según las abres… sí, alguna sale fea y otras vienen con sorpresa pero la que es buena, ¡el sabor inmejorable!. Menos mal que aún sé apreciar la sutil diferencia.

ESCANDA ASTURIANA

He elegido esta harina porque es una variedad autóctona de trigo, muy antigua. No es exactamente igual a la espelta, (otra variedad de trigo). La escanda tiene unas características específicas que lo diferencian del trigo común. La cascarilla está muy unida a los granos y las espigas son largas, mucho mas frágiles que el trigo común.

Escribiré una entrada sobre este magnifico cereal y sobre el gran trabajo de quienes intentan preservarlo y protegerlo. Intentaré aportar mi granito de arena, aun sigo investigando y aprendiendo. De momento solo decir que es un ingrediente que forma parte de nuestro patrimonio natural, histórico y cultural. Para mi es la vuelta a la infancia, olores que evocan en recuerdos y memorias casi olvidadas.

Y ya por último antes de pasar a la receta contaré que gracias a ella he conocido en persona a una tocaya y paisana genial: Ana Paz Paredes, periodista asturiana autora -entre otros- del libro Asturias entre Pucheros. Me hizo una entrevista para un periódico local aunque eso de salir en la prensa me incomodaba un poco.

No me gusta nada la notoriedad y prefiero pasar desapercibida pero tener a Ana sentada en mi cocina, charlando de comida, de fotografía, de lugares y experiencias fue fabuloso. Desde el minuto cero parecíamos amigas de toda la vida y lo mas increíble es que ella también conocía personalmente a los productores de los que yo le hablaba. Yaiza con su mantequilla, Rubén con sus harinas y Noelia con los huevos se fueron uniendo a la conversación. Ni lo sabíamos ni estaba preparado, ¿coincidencia o conexión?. Eso para mi tiene muchísima mas importancia y valor que todo lo demás.

prensa, la nueva españa

RECETA

Adaptada del libro El arte de cocinar (2ª parte) María Luisa García.

BIZCOCHO DE NUEZ Y ESCANDA

INGREDIENTES

  • 200 g (2 tazas) de harina integral de escanda
  • 2 cucharaditas de levadura en polvo
  • 100 g de mantequilla (muy blanda, a punto pomada)
  • 100 g (½ taza) de azúcar
  • 1 huevo M
  • 250 g (1 taza) ml de leche entera (a temperatura ambiente)
  • 100 g (1 taza) de nueces peladas picadas no muy menudas
preparación bizcocho

PREPARACION

Forrar con papel vegetal el fondo y los bordes de un molde rectangular alto tipo “cake”

Precalentar el horno a 170º con calor arriba y abajo.

Mezclar la harina con la levadura y reservar.

En un cuenco batir muy bien la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla blanquecina y cremosa. Puede hacerse a mano o mejor con batidora de varillas.

Añadir el huevo y mezclar despacio hasta integrarlo.

Añadir aproximadamente un tercio de la harina y batir hasta integrar bien toda la harina en la masa. Añadir la mitad de la leche y mezclar bien. Añadir otro tercio de la harina batiendo hasta integrar, el resto de la leche y mezclar, por último añadir y mezclar lo que quede de harina.

Añadir las nueces picadas y mezclar bien a mano para que queden bien repartidas.

Verter toda la mezcla en el molde forrado con papel y hornear durante 45 minutos aproximadamente.

TRUCOS Y CONSEJOS

  • El mezclar en tandas la leche y harina es para que que la mezcla siga cremosa y homogénea y no con aspecto de cortada.
  • El tiempo y la temperatura son orientativos, cada horno es diferente. Para comprobar si está cocido una vez que haya subido y tenga la superficie dorada, pinchar hasta la mitad con un palillo largo de brocheta y ver que sale limpio de masa cruda o solo con algunas migas pegadas pero no húmedo con masa.
  • Si se tuesta mucho por encima se puede cubrir con papel de aluminio.
  • Sacar del horno y dejar enfriar un poco en el molde, se vuelca sobre una rejilla y se deja enfriar del todo. Resulta mejor si una vez frío se envuelve bien en papel de aluminio y se deja de un dia para otro.

Comentarios · 3

    1. si, Verónica es muy muy parecido la espelta y la escanda. Yo la que uso es 100% integral y sale muy oscuro pero la que tengas te valdrá perfectamente. Yo creo que al final además de los ingredientes al sabor le meto mucha parte emocional que me lo hace mas rico jejejje. Espero que a ti te guste y al menos sea porque te acuerdes de mi. Ya me cuentas. Es muy facilín y nada dulce, me recuerda mucho a los scones ingleses que ni es dulce ni salado ya me cuentas.

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